lunes, 23 de febrero de 2026

Oligosacaridos y salud intestinal





El intestino humano es considerado un órgano complejo por sus funciones, en el que se destaca el número de géneros bacterianos y especies que existen en su interior. Se ha postulado que el "tracto intestinal tiene la más abundante y diversa población de bacterias del cuerpo humano," formando un reservorio con una superficie interna de 200 m2 aproximadamente, 100 veces la superficie del área de la piel. El microbioma gastrointestinal humano representa un agregado genómico colectivo que reside dentro del intestino.
En este contexto surgió el concepto de ecosistema intestinal, al considerar la trascendencia de la actividad de regulación cualitativa de la microbiota intestinal, y las interacciones a que está sometida por los microorganismos que conviven en ella, los sustratos digestivos, el epitelio de la mucosa intestinal y el sistema inmunológico.






La mayor función es el proceso de fermentación de los sustratos no digeribles de la alimentación y el moco endógeno. La característica de diversidad génica de las comunidades microbianas que conforman la microbiota, determina un variado número de enzimas y vías bioquímicas, que varían según las propias condiciones del huésped. En el ámbito de esta actividad metabólica, se establece energía metabólica y productos nutritivos para el crecimiento de los microorganismos bacterianos y su diferenciación. El proceso de fermentación de los carbohidratos representa la mayor fuente de energía, con la consiguiente proliferación bacteriana y producción de ácidos grasos de cadena corta (AGCC), que pueden ser absorbidos por el huésped, y se establece la recuperación de energía de la dieta que favorece la absorción de iones (calcio, hierro y magnesio) a nivel del colon. Ocurren otras funciones metabólicas, como la producción de vitaminas (K, B12, biotina, ácido fólico y pantoténico), y la síntesis de aminoácidos a partir de amoníaco o urea. El metabolismo anaerobio de las proteínas y péptidos (proceso de putrefacción) por parte de la microbiota, también participa en la producción de AGCC, aunque se generan variadas sustancias potencialmente tóxicas. El proceso de fermentación en el ciego y colon proximal es intenso, relacionado con la producción de AGCC, pH ácido y marcada proliferación bacteriana, mientras en colon distal el pH se convierte en neutro, y los procesos de putrefacción son más importantes, sin variación de la población bacteriana.


Las complejidades del ecosistema intestinal, en particular su microbiota e inmunidad intestinal, son actualizadas; y se enfatiza en las repercusiones para la salud humana, en especial, en la infancia. Se llama la atención sobre el proceso de implantación de la microbiota intestinal y el rol de la lactancia materna. Se detallan las características generales, fases de desarrollo, composición y métodos moleculares usados para su identificación. Se describe la relación con la inmunidad intestinal (estructural y funcional), el hígado, y el papel de la alteración de la microbiota intestinal en la homeostasis inmune y consiguiente repercusión de su desregulación con enfermedades inmunológicas. Se particulariza en la activa participación de los probióticos, prebióticos y simbióticos en el equilibrio de la microbiota intestinal, e indicaciones como preventivo y curativo en la diarrea aguda infecciosa y DAA, siguiendo los criterios de la Medicina Basada en la Evidencia. Se relacionan los beneficios para otras enfermedades digestivas de interés, en relación con la cepa seleccionada con nivel A de evidencia, así como el papel de los probióticos como un arma terapéutica en la manipulación de la microbiota.


La microbiota intestinal contiene una comunidad microbiana abundante y diversa con un significativo impacto en la homeostasis y la inmunidad intestinal, y en distintos estados patológicos. Los microorganismos que habitan de manera constante en el intestino forman la microbiota comensal, que participan en el proceso de digestión y absorción de nutrientes que son ingeridos, incluidos vitaminas, fibras y azúcares. Contiene distintas poblaciones bacterianas: población comensal, autóctona o dominante de bacterias anaerobias estrictas (representa de 90 a 99 %); población autóctona subdominante, compuesta por bacterias anaerobias facultativas; y población pasajera, de tránsito en el ecosistema intestinal. La mitad de la población de los miembros dominantes no ha sido cultivada


Función metabólica






La mayor función es el proceso de fermentación de los sustratos no digeribles de la alimentación y el moco endógeno. La característica de diversidad génica de las comunidades microbianas que conforman la microbiota, determina un variado número de enzimas y vías bioquímicas, que varían según las propias condiciones del huésped. En el ámbito de esta actividad metabólica, se establece energía metabólica y productos nutritivos para el crecimiento de los microorganismos bacterianos y su diferenciación. El proceso de fermentación de los carbohidratos representa la mayor fuente de energía, con la consiguiente proliferación bacteriana y producción de ácidos grasos de cadena corta (AGCC), que pueden ser absorbidos por el huésped, y se establece la recuperación de energía de la dieta que favorece la absorción de iones (calcio, hierro y magnesio) a nivel del colon. Ocurren otras funciones metabólicas, como la producción de vitaminas (K, B12, biotina, ácido fólico y pantoténico), y la síntesis de aminoácidos a partir de amoníaco o urea. El metabolismo anaerobio de las proteínas y péptidos (proceso de putrefacción) por parte de la microbiota, también participa en la producción de AGCC, aunque se generan variadas sustancias potencialmente tóxicas. El proceso de fermentación en el ciego y colon proximal es intenso, relacionado con la producción de AGCC, pH ácido y marcada proliferación bacteriana, mientras en colon distal el pH se convierte en neutro, y los procesos de putrefacción son más importantes, sin variación de la población bacteriana.


La microbiota intestinal participa por mecanismos propios en el desarrollo y funciones fisiológicas del sistema inmune de la mucosa del intestino, permite establecer respuestas inmunes con la microbiota comensal y contra los gérmenes patógenos. La actuación inmunosensorial de la inmunidad intestinal permite una respuesta bidireccional diferencial, entre la población de microorganismos residentes o autóctonos, y la aparición de gérmenes ajenos, que pueden potencialmente presentar una actividad agresiva. Este mecanismo de respuesta puede estar alterado en sujetos genéticamente susceptibles, en los cuales se pueden desarrollar diferentes afecciones intestinales o extraintestinales.


CONSIDERACIONES FINALES


Las complejidades del ecosistema intestinal, en particular su microbiota e inmunidad intestinal, son actualizadas; y se enfatiza en las repercusiones para la salud humana, en especial, en la infancia. Se llama la atención sobre el proceso de implantación de la microbiota intestinal y el rol de la lactancia materna. Se detallan las características generales, fases de desarrollo, composición y métodos moleculares usados para su identificación. Se describe la relación con la inmunidad intestinal (estructural y funcional), el hígado, y el papel de la alteración de la microbiota intestinal en la homeostasis inmune y consiguiente repercusión de su desregulación con enfermedades inmunológicas. Se particulariza en la activa participación de los probióticos, prebióticos y simbióticos en el equilibrio de la microbiota intestinal, e indicaciones como preventivo y curativo en la diarrea aguda infecciosa y DAA, siguiendo los criterios de la Medicina Basada en la Evidencia. Se relacionan los beneficios para otras enfermedades digestivas de interés, en relación con la cepa seleccionada con nivel A de evidencia, así como el papel de los probióticos como un arma terapéutica en la manipulación de la microbiota.








Referencias bibliográficas:

Castañeda C. Ecosistema Intestinal. México DF: Ed In Science Communications; 2012. p. 11-8.

2. Jandhyala SM, Talukdar R, Subramanyam C, Vuyyuru H, Sasikala M, Nageshwar Reddy D. Role of the normal gut microbiota. World J Gastroenterol. 2015 Aug;21(29):8787-803.

3. Palmer C, Bik EM, Digiulio DB, Realman DA, Brown PO. Development of the human infant intestinal microbiota. PLosBiol. 2007;5:e177.

4. Olivares M, Laparra MJ, Sanz Y. Host genotype, intestinal microbiota and inflammatory disorders. Br J Nutr. 2013;109:S76-S80.

5. de Moreno de LeBlanc A, LeBlanc JG. Effect of probiotic administration on the intestinal microbiota, current knowledge and potential applications. World J Gastroenterol. 2014 Nov;20(44):16518-28.

6. Bajaj JS, Hylemon PB, Younossi Z. The intestinal microbiota and liver disease. Amer J Gastroenterol. 2012;1:9-14.



7. Cui L, Morris A, Ghedni E. The human mycrobiome in health and disease. Genome Medicine. 2015;5:63-75.

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