La alimentación es un fenómeno complejo. Su acción permite a los organismos mantener un suministro energético homeostático determinado por un mecanismo que modula la ingesta y el gasto energético, así como la frecuencia de consumo A medida que la obesidad se expande por el mundo con fuerza epidémica, crece el interés de los investigadores por conocer cómo se regulan las sensaciones que gobiernan las conductas alimentarias del ser humano.
El consumo de alimentos depende de ciclos alternantes de hambre y saciedad. Estas sensaciones radican en centros altamente especializados del hipotálamo, y están sujetos a un exquisito control neurohormonal.
Los centros reguladores del hambre y el apetito también integran otras influencias hormonales originadas en sitios tan distantes como el estómago y el intestino delgado; e incluso ambientales, entre las que se cuentan el fotoperíodo y los ritmos circadianos. Se ha avanzado que el ingreso desmedido de alimentos, y con ello, el exceso de peso resultante, sean causados por desregulaciones de las sensaciones del hambre y el apetito, lo que ha abierto la posibilidad a la manipulación farmacológica de las mismas a fin de lograr una conducta alimentaria equilibrada.
Cuanto más se avance en el conocimiento de las relaciones que sostienen los centros reguladores del apetito y la saciedad entre sí y con el resto de los tejidos y sistemas de la economía, más efectivas serán las terapias orientadas a la reducción del peso y el mantenimiento del peso perdido.
La saciación es el proceso que determina el momento cuando se suspende el acto de comer, es decir, la delimitación del final de un episodio alimentario que determina la cantidad de alimento ingerido
La saciación y la saciedad son distintos procesos, mediante su distinción se pueden esclarecer los factores que los determinan. Específicamente el estudio de la saciación resulta prometedor para identificar los factores sensoriales involucrados en la ingesta de alimento durante un episodio ingestivo, es decir, durante el período prandial. Lo cual podría contribuir al desarrollo de nuevas estrategias para la prevención del incremento de la ingesta alimentaria en la población y así evitar los efectos adversos que estos tienen sobre la salud.
Bibliografias:
Hambre, apetito y saciedad
Saciación vs saciedad: reguladores del consumo alimentario
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