lunes, 23 de marzo de 2026

Nutrientes clave para la atencion y el aprendizaje

 

El neurodesarrollo es un proceso complejo influido por factores
genéticos, ambientales emocionales y también nutricionales. Una alimentación equilibrada y rica en ciertos nutrientes puede tener impacto positivo en la atencion, la memoria y el aprendizaje de los niños.
Nutrientes para mejorar la atención de niños:
Omega-3 (EPA Y DHA)
los ácidos grasos omega-3 especialmente el DHA, son fundamentales para la estructura cerebral. Ayudan a mejorar la atención, la regulación emocional y la memoria de trabajo. Están presentes en pescados grasos como el Salmon, pero a menudo se recomienda suplementarlos en niños que no consumen regularme.
Zinc: Este mineral participa en la comunicación entre neuronas y en la plasticidad
Nuestro cerebro es una maquina maravillosa capaz de sangre a todo el cuerpo, oxigenarlo y, además, almacenar información para recuperarla cuando sea necesario. Sin embargo tiene prioridades, como mantenerlos vivos.
Para que el cerebro funcione a su máximo potencial es esencial proporcionarle a los nutrientes adecuados, asegurarlos a que descanse lo suficiente y beber agua para mantenerlo hidratado. Al igual que un atleta prepara su cuerpo para una competición, debemos preparar nuestra mente para los desafíos diarios.
  
La capacidad cognitiva puede verse influida por los componentes de la dieta. Los alimentos de bajo índice glucémico parecen mejorar la atención, la memoria y la capacidad funcional, mientras que los ricos en azúcares simples se asocian con dificultad de concentración y atención.
El cerebro necesita un aporte continuado de aminoácidos para la síntesis de neurotransmisores, especialmente serotonina y catecolaminas. Niveles bajos de serotonina se han relacionado con una disminución del aprendizaje, del razonamiento y de la memoria.
La calidad y el tipo de grasa alimentaria también pueden afectar a la función intelectual y mental. La elevada ingesta de grasa saturada se ha relacionado con un deterioro cognitivo, mientras que el consumo de ácidos grasos poliinsaturados (docosahexaenoico) tiene efectos beneficiosos en su prevención. Es aconsejable el consumo de dietas con una adecuada proporción (5:1) de ácidos grasos omega-6:3 (dieta mediterránea), dado que se asocian con una mejor memoria y un menor riesgo de deterioro cognitivo.
Las vitaminas B1, B6, B12, B9 (ácido fólico) y D, colina, hierro y yodo ejercen efectos neuroprotectores y mejoran el rendimiento intelectual. Paralelamente, los antioxidantes (vitaminas C, E y A, cinc, selenio, luteína y zeaxantina) tienen un papel muy importante en la defensa contra el estrés oxidativo asociado al deterioro mental y en la mejora de la cognición.

 
Referencias: Moyota, F. C., & Piguave, R. J. (2023). Deficiencia nutricional y su impacto en el desarrollo académico en niños en etapa escolar. Journal Scientific, 7(4), 2836 - 2865.
Ocaña, N. J., & Sagñay, L. G. (2020). La malnutrición y su relación en el desarrollo cognitivo en niños de la primera infancia. Polo del Conocimiento, 5(12), 240 - 252.


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